Dicha perdida


Hoy es mi tercer día en este lugar, y cabe aclarar que la dicha terminó, recuerdan aquel local que les dije que había en la casa. Pues les cuento, que hoy me enteré de que mi padre hace solo un par de días que tomó esta casa en alquiler, según me comentó Tamar, mi papá la rentó cuando decidió que yo debía volver con él, y hoy también me enteré, que el culpable de que yo estuviera de vuelta con mi padre, es mi tío, y no era de extrañarme, supongo esa fue su venganza por no dejar que siguiera abusando de mí también, pero claro, eso si no se lo dijo a nadie. 


Ya nada de eso importa ahora, hoy un camión llegó a la casa con sillas y mesas de restaurante, las cuales dejaron organizadas en el local, le pregunté a mi padre si iban a montar un negocio, y no imaginan que me respondió, se paró enfrente de mí, me miró a los ojos y con un tono de voz burlón me dijo, -obvio que si, aquí es donde tú vas a trabajar ¿o acaso creías que ibas a estar acá de vacaciones?, acá vas a trabajar para pagar por tus gastos, porque lo que te doy acá no es gratis-, ahí identifique que mi infierno regresó, no se imaginan como me sentí de estúpida por creer que mi padre había cambiado un poco, o que de pronto sentía algo de culpabilidad.


Debí ayudar a organizar el local, y antes de poder ingresar a mi cuarto, que por cierto ya mañana no es mío, tuve que ayudar en la cocina a mi madrastra, pues una venta de empanadas, papas rellenas y desayunos, son lo que ahora será el negocio familiar, o más bien el negocio de mi padre del cual yo seré su esclava. ¿Saben por qué lo digo?, porque no hace más de cinco minutos, mientras empezaba a escribir, mi padre me llamó a informarme que mañana debo estar levantada a las cuatro de la mañana, pues debo preparar todo para la apertura del local y que a partir de mañana seré la encargada de la cocina, pues Tamar mi madrastra se encargará de atender el negocio familiar, traté de preguntarle a mi padre sobre lo que iba a pasar con mi colegio, y su respuesta fue, - no necesitas estudiar para estar en la cocina, con que sepa leer y escribir ya es más que suficiente-, no miento, mis ojos están llenos de lágrimas, mi mente de impotencia y mi corazón de odio, quiero salir corriendo de aquí, pero sé que eso nunca pasará. 


Espero mañana volver a escribir. Por una parte, no sé cómo será mi primer día laboral acá, y pues si mi padre se entera de que tengo un diario, de seguro que me matará. 

Hoy solo puedo decir, que mi calvario está a horas de comenzar y que mi infierno cada día se acerca más, y las ganas de morir con más frecuencia empiezan a rondar mi cabeza.  

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